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“Por Eso Vengo al Río”, el nuevo nombre del cine dominicano

Por Jose Rafael Sosa

 

Aún no terminada e impactando los jurados de los proyectos en construcción de Festivales tan prestigiosos como el de Panamá (Primera Mirada, laboratorio),  Por eso vengo al río, radica el factor de su éxito, el concepto que comporta y entrega da la medida del valor de la sensibilidad, la inteligencia de sus creadores colocando a Fernando Blanco  como es el exponente más reciente de lo que el talento joven puede aportar a la cualificación de la industria audiovisual dominicana.

Para el caso, no se trata de un mérito internacional más, un crédito para colocar en los carteles de un proyecto, ni un elogio que colme de miel los oídos de sus responsables.

Por eso vengo al río es, la concreción de una esperanza en firme que se levanta para provocar una reflexión a los creadores del cine local que da la lección: nuestras historias humanas, tienen un valor de ser universales si se conciben y trabajan adecuadamente.

No dejaremos de hacer comedias fáciles, marcadas por su objetivo en taquillas.

Fernando Blanco, director, ha mostrado que la calidad del cine no tiene necesaria relación con el presupuesto y que bastan criterio, sensibilidad y responsabilidad.

Ellas son parte necesaria de la industria e incluso están cualificándose en su producción y ante ese ejemplo, se deberá producir una revisión de cada quien, lejos de el látigo (a veces excesivo y las más de las veces, “justo y necesario”) de la crítica profesional, operando como necesario balance evaluatorio.

Por eso vengo al río, ha ganado en la sección Primera Mirada, y va a continuar destacándose en otros programas, porque se le ha puesto alma y vida  a una historia transnacional que podría darse entre cualesquiera otros países, porque su factor rompiente está en la concepción y en la forma en que se ha llevado a las  páginas de su guión.

Fernando Blanco, de repente, ha mostrado que la calidad del cine no tiene necesaria relación con el presupuesto y que bastan criterio, sensibilidad y responsabilidad.

Sentarse a conversar con Fernando Blanco, (atención a este nombre) involucra más que felicitarlo por haber ganado. Es darse cuenta cuan seriamente ha se han unido juventud, talento y preparación académica adecuada.

El nos cuenta: “Por Eso Vengo al Río” es una película increíble, donde se tiene la oportunidad de conocer a unos personajes tan humanos que hacen que esta película tome una dimensión universal. Es una poderosa historia de amor con un trasfondo de guerra, es un grito a los intereses particulares por encima del bien, es un aliento a la esperanza de que no todo está perdido y un punto de vista de cómo ver los conflictos en Medio Oriente y cómo estos afectan la familia, el amor y la vida cotidiana”.

 

Y agrega: “Creo que esas son algunas de las características que hacen que esta película sea una obra única, con una perspectiva interesante del amor de pareja y de familia en medio de una crisis humanitaria y una de la más sangrienta guerra civil de la historia que ha tenido lugar en Siria, esto abordado desde Latinoamérica.

 

El proyecto se ha trabajado por cuatro años trabajando presentando la vida de Sintia, una dominicana que vivió más de 30 años entre Líbano y Siria, y que junto a su familia son sobrevivientes a un sin número de ataques en la ciudad de Aleppo. 

 

“Estuvimos viajando a cada uno de los países en que la vida de estas personas ha tenido incidencia para capturar la esencia de ellos y lograr transmitirlo a la pantalla, con una propuesta cámara en mano y un cuidadoso estilo cinematográfico en todo momento. Como realizador y como ser humano dirigir este documental ha sido enriquecedor”. Explica Blanco en un tono despojado de falso orgullo y lejos de todo triunfalismo.

 

Luego de la proyección en Primera Mirada muchos productores y programadores de otros importantes festivales de cine se acercaron interesados en la película.

Fernando Blanco y Por eso vengo al río, excede los marcos de su propia valía.  Aportan nuevo nombre al empuje creativo de nuestra industria.

 

Ficha técnica:

 

Director: Fernando Blanco. 

Productor General: Alexander De La Rosa.

Productor: Fernando Blanco, William Ogando, Iván Herrera.

Director de Fotografía: Tito Rodríguez.

Edición: Ramón Alfonso Peña, Alberto Ponce sae.

Producción Ejecutiva: Alexander De La Rosa, Gabriel Tineo.

Guión: Fernando Blanco, Ramón Alfonso Peña, Alberto Ponce.

 

Sinopsis: 

 

“Verano del 1982: Sintia huye de la crisis económica de República Dominicana a Medio Oriente en busca de mejores oportunidades. Mientras trabaja, y a pesar de las barreras culturales y el idioma, conoce a Bashir, el amor de su vida; se casan y tienen un hijo, Ghassan. Envueltos en la terrible y sangrienta guerra civil de Siria, la familia logra sobrevivir, aunque pagando el alto precio de la separación. Tras más de 30 años, Sintia vuelve a República Dominicana, donde cada vez se le hace más difícil conseguir los papeles necesarios para que su esposo y su hijo se reúnan con ella. Sintia, en Dominicana y Bashir en Siria y Ghassan en Líbano, no descansarán hasta que la familia vuelva a reunirse.”

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